Zapatero el sacrificado
Este país, España, no tiene remedio.
Ahora las voces de muchos periodistas, o de los que se dicden informadores, se alza a favor del defestrado y desaparecido ZP.
Hasta los voceros de la derecha se apiadan del jovencito leonés que accedió inesperadamente a la presidencia de la nación como consecuencia de un vuelco extraño en la opinión de este pueblo trágico y voluble.
Siempre dijimos que el que a hierro mata a hierro muere y así será en todas las circunstancias porque en esta vida se cumple inexorablemente la ley del péndulo, pese a quien pese.
En España cuando el que tiene el poder lo pierde todos le vuelven la espalda y si pueden hacen leña del árbol caído.
Por éso es un mal síntoma que las emisoras de radio y televisión coiencen a alabar el cambio de rumbo que dio el espectacular ZP, el hombre que surgió de la nada y se elevó como un supermán hasta las estrellas de las civilizaciones dándose el mayor morrón que la criptonita de su ignorancia le ha propinado.
Por mucho que sus jaleadores de un signo u otro, ya se sabe que muchos plumillas viven de subvenciones ocultas, saraos y prebendas inconfesables, le hagan ahora una especie de funeral reconfortante ya que en su partido lo han olvidado y separado cual apestado, los hechos están ahí.
Sus equivocaciones clamorosas, su prepotencia asombrosa, su incompetencia abrumadora, su sectarismo avasallador, la forma de ejercer el caqrgo como si se tratara de un gurú sin creencias pero afincado en una bola de cristal adivinatoria que ha conducido a la nación entera al caos y al precipicio y a la pérdida de prestigio y soberanía , convirtiéndose en los palmeros y alfombras de los países europeos que deciden.
La mala administración bajo la hégira de alguien que se creyó un faraón que iba a ser el faro de la pol´`itica europea, derrochando y gastando y tratando de implantar políticas absurdas y cuasi revolucionarias , basadas en el enfrentamiento entre los españoles, ha dejado una estela indignados y acampados, ocupas y cabreados de todo signo que sólo el sentido común pueden retornarles a considerar que sólo la colaboración, el entendimiento y el trabajo , nos pueden llevar por sendas de preosperidad.
Los conductorers de las ondas de todo tipo podrían entonar el himno de le reconstrucción y eduación de un país muy antiguo que necesita mucha alimentación cultural y anímica , basada en los valores del ser humano en lugar de darnos charlas cansinas de aspectos que ya no interesan a nadie.
10-noviembre-2011
Criticus