Final del reinado

Publicado en por Alva

La falta de herederos varones suscita un problema en la sucesión a pesar de que le monarca se había casado con María Antonia de las Dos Sicilias que rea prima suya.

 

La reina sufrió dos abortos y no tuvo descendencia.

 

En 1816 casó con Isabel de Braganza, infanta de Portugal que fallece a causa de una cesárea que ocasiona la muerte de la hija.

 

En 1819 contrae nuevas nupcias con María Josefa de Sajonia y tampoco hubo descendencia.

 

En 1829 se casa nuevamente con María Cristina Dos Siocilas, tuvo una hija, Isabel, en 1830 y otra Luisa Fernanda que se casó con el duque de Montpensier.

 

Promulgó la Pragmática Sanción de Carlos IV de 1789 que había sido aprobada en Cortes pero que estaba pendiente de publicación.

 

Así solucionaba el problema sucesorio. Derogaba la Ley Sálica que excluía a las mujeres dela sucesión regia.

 

Los partidarios de su hermano don Carlos no aceptaron el cambio legal y de aquí se derivan desgracias para España sin cuento, por la intransigencia religiosa y polïtica.

 

Carlos no reconoce a Isabel como heredera.

 

La reina se doblegó a que Isabel perdiera los derecho ssucesorios y el ministro Calomarde redactó el decreto para que lo firmase el rey moribundo.

 

La infanta Carlota protagoniza el incidente de recuperar el documento y le da unas tortas a Calomarde a lo que responde éste con aquello de "manos blancas no ofender".

 

Parece ser que le rey se recupera y el decreto no se promulgó e Isabel siguió siendo la heredera.

 

A finales de 1832 la reina María Cristina fue facultada para gobernar y amnistió a los liberales.

 

Don Carlos se refugia en Portugal presentándose como rey.

 

Cuando muere Fernando VII se origina el conflicto sucesorio.

 

 La ley castellana siempre permitió el acceso al trono de las mujeres.

 

Esta Ley es abolida con la legada de una dinastía extranjera como la de los Borbones que amparaban la Ley Sálica.

 

Los carlistas sabían que la Pragmátrica era legal y se opusieron más por intereses personales y por una visión política distinta.

 

Los cristinos e isabelinos se inclinaban hacia un liberalismo moderado y los carlistas aspiraban al Antiguo Régimen localista y clerical, así que estalló la guerra civil entre ellos.

6-noviembre-2012

 

Criticus

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