Espejismo norteamericano
Las elecciones legislativas norteamericanas han dejado patentes varios aspectos que los babeantes partidos y políticos españoles nunca saben interpretar porque si así lo hicieran se terminaría el chollo que tienen aquí todos .
En primer lugar la sociedad norteamericana dispone de mecanismos para descubrir a los demagogos como Obama.
En segundo lugar el pueblo norteamericano sabe diferenciar entre una sociedad estatalista y una sociedad libre para elegir sus propios destinos y en la que la iniciativa personal está por encima del dirigismo proverbial de las sociedades europeas.
En tercer lugar el pueblo norteamericano dispone de un sistema que es la envidia del mundo occidental porque puede .disponer libremente de su libertad para poner o quitar a los que considera mejores o bien les engañan con sus discursos.
Es evidente que en Europa existen motivos de desazón porque la crisis que puede venir ahora en que los Estados Unidos de Norteamericana traten de recobrar su perdida hegemonía en varios aspectos,puede ser de caballo ya que se van a solapar varias crisis.
Por supuesto que los dirigentes españoles y sus voces mediáticas , todos a sueldo de un elemento financiero interesado, se enzarzarán en sus opiniones del Tea Party, del republicanismo, de la extrema derecha y de no sé cuantas opiniones
Lo que no dicen estos políticos de pacotilla y de tres al cuarto, unos y otros, es que hay que cambiar la forma de ver la política, de llevarla a cabo y la forma de que el pueblo deje la siesta en la que está sumergido desde hace tiempo y sólamente con un único fin: que la historia no se repita en nuestro único país y nación ,varias veces, y de forma bastante trágica.
A Estados Unidos le valió una sóla vez, una sola guerra civil , para comprender que cuando está en juego la única nación todos deben echar el cuaeto a espadas de forma solidaria y cuando llega un ilumiado o gurú echarlo sin compasión del trono del poder.
Y ahí, no hay ni demócrtas , ni republicanos, porque en un momento determinado ni el pueblo se ve con la obligación de matener un sistema absurdo de peronismo deleznable, ni los propios parlamentarios obedecen las instrucciones de los dirigentes de sus partidos y votan libremente , y no como en el pesebre español que todos padecemos.
La verdadera transición, la verdadera democracia llegaría a nuestro país cuando Nos dejáramos de mentiras, de medias verdades y de demagogias en los entierros y manifestaciones, y encarriláramos la cultura y la educación de nuestra querida España. Ahorraríamos saliva, tiempo y dinero indudablemente pero claro toda la patulea de empleados estatales que no funcionarios no se dedicaría al oficio de maporreros de un gobierno que ha llevado al paro a casi todo el país.
Esperemos que un hada madrina, alguna vez, en algún momento se acuerde de Hispania.
3-noviembre-2010
Criticus