El síndrome monclovita

Esto que voy a escribir no es nada nuevo desde luego, mas da la impresión que debería desplazase el equipo de Iker Jiménez , Cuarto Milenio, a La Moncloa con el objeto de hacer un estudio en profundidad de lo que sucede a los habitantes de semejante palacete.
Desde que advino la democracia a España, los sucesivos presidente que habitaron esa santa casa han padecido "el síndrome monclovita".
El pueblo depositó su confianza en ellos conuna fe fuera d elo común y ellos se dedicaron los primeros cuatro años del madato a realizar con verdadera dedicación, y dentro de sus ideologías, las reformas y trabajos que nuestro país, maltrecho y ajado por muchas circunstancias, requería.
Todos contentos.
Pero como la alegría en casa del pobre dura muy poco, los espectadores y tributarios y sostenedores de toda esta serie de políticos raros donde los haya, incultos en su inmensa mayoría y obedientes a la "secta del partido", se han visto en la tesitura de contemplar los siguientes cuatro años como el resultado de una especia de "enfermedad faraónica", de mirarse al ombligo, de que la situación interna se deteriore y dedicarse a arreglar los problemas mundiales.
Ciertamente uqe no sabemos cómo sería otro período de cuatro años desempeñado por uno de estos iluminados que nos hemos echado al costado de nuestros sufrimientos.
Es posible que reformaran la Constitución para perpetuarse en el poder y así no hacer reformas en el palacete de los sueños faraónicos.
Ya veremos lo que sucede en el futuro pero todo apunta que en España lo que necesitamos es un movimiento ciudadano de base que haga ver a estos politicastros de tres al cuarto que si se dedican al servicio de la nación es para resolver problemas y no servirse de las prebendas.
El actual inquilino de La Moncloa ya está en esta órbita , aunque desde el primer momento los aires de grandeza le hicieron concebir un arreglo planetario con la Alianza de Civilizaciones que tuvo su momento álgido en la intervención reciente ante el Imán de la Mezquita de Damasco.
No es ninguna novedad en España que un occidental se preste a los tejemanejes del Islam.
Nosotros somos pioneros en casi todo.
Recordemos el caso del Conde Don Julián y otros cuando facilitan las cosas a los invasores musulmanes que tanta desgracia trajeron a España y durante ocho siglos tuvieron que soportar los reinos cristianos la intolerancia y la violencia de semejantes invasofres.
Más le valdría a nuestro Presidente sentarse con sus numerosos asesores a trabajar de verdad con los números,dejar de enviar dinero a otros países cuando se necesita aquí, no filtrear con dictaduras bananeras, contribuir a erradicar la corrupción de España, llamar a las cosas por su nombre y dejarse de milongas y circunloquios, cambiar la Ley Electoral y recorrer el país para comprobar en qué situación se encuentran las autonomías y combatir más las desafecciones e incumplimientos de puntos d ela Constitución, porque mucho nos tememos que llegará un punto en que no se pueda arreglar nada.
Claro que llegado ese momento el aparato socialista siempre argumentaría que la culpa era de Franco, Anzar o , quizás, Pelayo o los RR. Católicos.