A vueltas con el independentismo
En Cataluña hay un movimiento de corte independentista que cobra cierto ruido mediático y de calle , merced a la actuación de ciertos personajes interesados y siempre arrimados a las cámaras y al olor del poder como el presidente del Barça.
Todo esto se debe a unos " señores de la autonomía" y a un gobierno central débil y de rodillas ante el interés por la cosecha de votos y mantener el timón de la nación de verdad a la que están llevando a la ruina.
En la página de Política , "Qué hay de lo nuestro",del diario La Vanguardia, domingo 20-septiembre-2009, firmado por Toni Soler, y titulado " Arenys de Bruc" extraemos algunas opiniones bastnte atinadas
" El independentismo es un fenómeno heterogéneo, disperso, multiforme. Se hace visible, moviliza, irrita y da miedo en ciertos despachos de Madrid,pero lo cierto es que es poco importante en términos demográficos.Además tiene escasa tradición histórica, así que podría sorprender su efervescencia en la Catalunya actual, tan mestiza, atolondrada y escéptica, donde las estelades ( con estrellas rojas yo blancas, por cierto, alguien tendría que poner orden en esto) conviven con cierto españolismo recalcitrante, y sobre todo con una mayoría de indiferentes que,en un momento dado, pueden situarse en uno de los dos bandos...si los del bando contrario le tocan las narices".
"¡ Habrá referendum en sesenta municipios!, leemos en grandes titulares. Pero entre los sesenta puede que no lleguen a la población de Sabadell o Badalona. Es el viejo truco, tan catalán, del timbaler del Bruc, cuyos redobles al retumbar en Montserrat, hicieron creer a las tropas napoleónicas que ante sí esperaba un enemigo numero soy temible".
" Para afianzarse o crecer, al soberanismo catalán le faltan -como mínimo- cuatro condiciones. Primera, asumir que la independencia no consiste simplemente en izar la senyera en la plaza Sant Jaume y ocupar la Telefónica, como en 1931; segunda, aceptar y utilizar en su favor) que Catalunya es irremisiblemente bilingüe; tercera, sumar a su causa nombres e ideas que inspiren confianza y seriedad; y cuarta, moderar la innata tendenca de sus líderes al cainismo y la atomización. Mientras tanto , los independentistas podrán hacer bullir l´olla en la Catalunya interior, pero tendrán una presencia minoritaria en el área metropolitana, lo cual configura un paisaje nacional a dos velocidades, un país de doble ( o múltipe) filiación. Y esto tiene riesgos, alimenta dudas, pero, en fin,
Si España puede ser ( más o menos) una nación de naciones, hay que suponer que Catalunya también podría".
Terminaremos mencionando el chiste gráfico que se publica en La Vanguardia en la misma página y con la misma fecha:
Aparece un prestidigitador que tiene en sus manos la bandera catalana y dice: Se tapa el dinero con la bandera catalana. Se pronuncian las palabras mágicas: Fer pais, Cultura catalana, Tot per Catalunya... o algo similar. Y... ¡ zas!, el dinero ha desaparecido. Y el prestidigitador con los bolsillos a rebosar de billetes , concluye: ¡ Luego, cuando te pillan, se pide perdón!
¿Verdad que sobra todo comentario?
23-septiembre-2009
Criticus