¿Inventar una sociedad nueva?
En el diario La Vanguardia del día 22-III-2009, domingo se publicó una entrevista al sociólogo y filósofo francés Gilles Lipovetsky ( París 1944) con motivo de su asistencia al festival de arquitectura eme3 en Barcelona.
De esta entrevista acotamos algunas cuestiones interesantes para su reflexión.
Gilles es el creador del término “hipermoderno” para contextualizar sus ideas sobre felicidad, consumo e individuo”.
Sobre el colapso de nuestros sistemas referenciales dice:
“Sería un error pensar que el colapso es simplemente algo de hoy en día. En el período de entreguerras ya hubo en colapso que destruyó la democracia. Nuestro colapso, que yo llamo ultramoderno para diferenciarlo de las épocas anteriores, tiene dos características básicas. Por un lado, percibimos una desestabilización y una desregulación de nuestras estructuras. Eso provoca una desorientación general, porque el individuo ha perdido la armadura que daba sentido a su existencia”.
“El problema es que ante esta desorientación no tenemos modelos alternativos. En otras épocas había la posibilidad de inventar una sociedad que diera esperanzas a la gente que vivía peor. ¿Pero qué pasa hoy en día? Pues que nos encontramos en una situación nueva, ya que el comunismo ha fracasado y el ultraliberalismo también. Así que no tenemos más modelos para cambiar lo que existe. Esta sería la segunda característica del colapso hipermoderno”.
Le preguntan sobre la desorientación general a lo que responde:
” Sí pero no hay que entenderlo como un colapso apocalíptico. No hay gulag, ho hay exterminio final, no hay nada de todo eso. Este colapso está generalizado, es crónico, cotidiano y estructural. A mi parecer, quizás crezca en algunos ámbitos. Tenemos mucha información contradictoria y la gente no sabe cómo orientarse en este universo hipertrófico. La consecuencia es que no tenemos fascismo o nazismo, pero sí una espiral de depresiones, intentos de suicidio y cuadros de ansiedad entre la gente. No hay una tragedia colectiva, sino individual”.
Sobre la prolongación de la crisis:
“La crisis financiera esperemos que se resuelva, pero las otras… Cuando las tradiciones y la religión ya no organizan el mundo, el colapso se instala en todas partes”.
Respecto a la actitud que debe tener el individuo para afrontar este nuevo escenario responde:
“Hay diversas cosas a tener en cuenta, pero la primera es repensar el papel de la educación. La escuela debe ofrecer a los jóvenes recursos para entender mejor el mundo. Vivimos una crisis en la educación y esta crisis se multiplica porque ahora la escuela compite con internet. La gente tiene acceso a casi .todo pero no sabe organizarlo. Además, la escuela debería dar herramientas a los jóvenes para resistir el peso del consumo. El consumismo no es un ideal de vida. No voy a demonizarlo, pero tampoco voy a sacralizarlo. Que hay un exceso es evidente: los jóvenes conocen antes las marcas que la literatura o la historia. Ante el consumismo, la escuela debe difundir otra cultura diferente que funciones como contrapeso. Por ejemplo, permitir que la gente sea más creativa. Si hay alguna manera de parar la espiral del consumismo es ésta”.
Le siguen preguntando sobre el hiperconsumo y el frenazo a la crisis:
“Estamos en una sociedad hedonista y la gente está ansiosa de no aprovechar la vida. La frugalidad y la austeridad estaban integradas en una cultura religiosa de la renuncia. Antes, lo esencial era prepararse para otra vida. En cambio hoy todo es inestable, hay una ansiedad generalizada. ¿ Y cómo la combatimos? Como ya no nos sirve ir a misa, lo hacemos a través del consumo. El consumo tiene una función psicológica porque la gente quiere animación continua en su existencia. Pascal un filósofo del siglo XVII, ya dijo que el gran motor de la vida de los hombres es la diversión y la diversión es la manera de no pensar en la muerte. En cambio, hoy en día la muerte no es simplemente morir. Para el hombre hipermoderno la muerte es la rutina porque estamos obsesionados con el cambio y lo necesitamos constantemente”.
“El consumo permite a los hombres tener el sentimiento de que siempre pasa algo nuevo: haces un viaje, te compras un coche, vas al cine… A pesar de la crisis económica, la gente quiere hacer eso y se adapta, Así que sí, se seguirán haciendo viajes, pero más cerca, y quien no pueda ir al cine alquilará un DVD y quien no pueda comprar CD se bajará música por internet. De hecho, la música es un buen ejemplo de este hiperconsumismo: los jóvenes en un Ipod tienen miles de canciones. ¿Quién puede pensar que esto va a pararse?
Termina mencionando algo sobre la autorregulación de los individuos en la sociedad hipermoderna:
“Es lo que yo llamo la felicidad paradójica. Por un lado, tenemos una cultura que empuja a los individuos a controlarse continuamente: vigilan qué comen, hacen deporte… Y por el otro, hay una desregulación de la vida cotidiana, la obesidad y las adicciones son un ejemplo de ello. El hiperindividualismo propone un control sobre la propia existencia pero al mismo tiempo hay un desposeimiento de uno mismo. Nuestro mundo desarrolla tendencias contrarias: unas nos empujan al pesimismo y otras nos permiten ver las cosas de otra manera. Al mismo tiempo hay crisis económica y pobreza, pero también hay capacidad crítica. Por suerte, el futuro no está escrito”.
Se puede comprobar a todas luces que las opiniones del pensador Gilles Lipovetsky son muy interesantes y reflejan lo que sucede en el pandemónium internacional de hoy.
Estamos de acuerdo con todo lo que dice el filósofo. Sólo en el desenlace discrepamos que sea sin problemas porque la crisis es ideológica y de sentimientos además de económica. Y eso es un cóctel explosivo que siempre se ha saldado entre los humanos de forma explosiva.
Esperamos que la racionalidad se imponga y que los años de evolución y descubrimientos técnicos y científicos hayan servido a los seres humanos para que se descubran nuevos comportamientos que le lleven a encontrar soluciones al conflicto.
Sólo una reflexión. Si hurgamos en la historia todavía no sabemos cómo algunas civilizaciones dejaron de existir de forma rotunda. Pensemos en eso.
29-IV- 2009.
Criticus