La mascarilla
Asistimos a un contínuo espectáculo de nuestros políticos y representantes tanto a nivel nacional como internacional.
Se visitan unos a otros, colocan su sonrisa más dentífrica y se pavonean de su mujeres de cintura modélica, además de usar las televisiones para airear los trajes, eventos y cenas y comidad de toda índole.
Hacen declaraciones ante los medios periodísticos que aumentan en titulares lo bien que se llevan todos y por fin se hacen la gran foto para la posteridad y enseñársela a sus nietos cuando proceda.
Después cuando regresan a sus lugares de procedencia se descalifican of the record, hacen lo contrario de lo que prometieron y desmienten sin rubor las afirmaciones o declaraciones en el filo de la verdad.
Mientras tanto el pueblo se desayuna, almuerza, merienda y cena con la crisis más profunda originada por la falta de control de los gobiernos sobre los que siempre se llevan la pasta cruda y sin medida y no pagan por los dislates cometidos.
No estaría fuera de lugar acudir a los medios sanitarios para que faciliten mascarillas al pueblo con el fin de protegerse del olor a puterfacto que desprende nuestra sociedad.
28-IV-2009
Criticus