El disputado voto
Hemos llegado a unos extremos de náusea en nuestra democracia enferma.
Los problemas que aquejan a nuestro país son graves y más de lo que piensa la mayor parte de la gente que sólo está lista para emocionarse con los partidos de fútbol , los programas rosas y los realitys de las teevisiones.
El partido del gobierno ofrece un espectáculo lamentable que llega a extremos rocambolescos y verdaderamente esperpénticos.
Niega la evidencia, trata a los ciudadanos como si fuéramos producto de algo extraño que no entendiéramos lo que sucede, oculta información y miente de forma compulsiva una y otra vez. Naturalmente todo esto hasta la fecha le está saliendo gratis porque se apoya en un entramado mediático que solo busca un objetivo que es la consecución de un número razonable de votos que le permita perpetuarse en el poder y destruir a los que No comulgan con sus ideas. Esa es la concepción del sistema democrático de una izquierda equivocada y trasnochada que pretende cambiar los parámetros de la sociedad creyendo que es progresista y lo único quee stá consiguiendo es que se retroceda en todos los aspectos.
En la otra banda se encuentra una oposición constituida por un partido mayoritario que adopta casi los mismo postulados que esta izquierda trasnochas, avergonzándose de sus propios principios por temor a que les coloquen una serie de epítetos que no les corresponden y que está constituida por niños de papá, arribistas de todo tipo y gentes poco consecuentes y bastante timoratas en defender postulados que ada tienen que ver con las teorías socialistas al uso.
Además están los nacionalistas que constituyen un grupo de gentes que dicen luchar por unos ideales de autonomïa e independencia de sus territorios y que siempre están echando en cara al poder central su afán recaudatorio pero que no sabe hacer nada si recibir las prebendas económicas del centralismo que dicen combatir y enredándoe contínuamente en escándolos de corrupción y de reivindicaciones de autogobierno sin que den el paso decisivo porque temen perder el momio de la caja común.
Y así podíamos estar hasta mañana y volveríamos a empezar contemplando los debates de ese Parlamento de la Carrera de San Jerónimo donde se deberían debatir todos los problemas del país y lo único que se consigue es que se expongan los trapos sucios de los partidos y un toma y daca poco edificante.
Realmente tenemos lo que nos merecemos por no utilizar el voto individual de la forma más eficaz y no exigir como ciudadanos una reforma del sistema electoral, además de contemplar impasibles cómo se desmorona el edificio nacional.
26-III-2009
Criticus