El medio televisivo

El Parlamento Europeo el día 19 de septiembre de 2000 declaró “urgente que todos los operadores televisivos europeos establezcan un código de autorregulación en materia de protección de menores que contenga mecanismos de control social y cláusulas severas de sanción en caso de incumplimiento”.
En España las cadenas de TV y el Gobierno firmaron y un código de corregulación contra la telebasura.
Siempre que se realiza algo regulado o se abre una comisión de estudio no sirve para casi nada.
¿Qué observamos? Pues que las cadenas de TV abusan de su audiencia y han incrementado sus programas basurientos, colaboradores nefastos y presentadores que más parece que realizan concursos ante espejos con el fin de cuidarse su aspecto y notoriedad.
Actualmente la TV se nutre de gentes con afán de notoriedad y proclives a manejar la desgracia y el escándalo siempre para su propio beneficio y en el de las audiencias y los paquetes de publicidad que puedan contratar.
Así surgen las noticias sobre maltratos, parricidas, violencias y violaciones, delincuentes de forma prioritaria. La desaparición de niñas, la búsqueda de cadáveres y los programas donde se airean los trapos familiares abundan en las parrillas de programación.
El televisor ofrece todo lo perverso y malo de la sociedad de aquí que propicie todo lo contrario a lo que es un código ético de conducta y sirva de ejemplo a los más jóvenes.
No se respeta el horario de protección infantil y se enmascaran programas que no deberían darse en ese horario.
Parece ser que funciona mejor el respeto a ese código en la televisión estatal que no ha recibido ninguna queja al respecto hasta la fecha.
Esperemos que las demás televisiones consideren ya de una vez por todas que los espectadores son algo más que tontos viendo la caja tonta.
2-III-2009
Alva