Una izquierda sin futuro
Si España hubiera dedicado más tiempo, ganas y presupuesto eficxaz a la educación, a stas alturas la izquierda española y muchos partiditos pseudonacionalistas, estarían ya en los almanaques y en los anales dela historia.
Esta izquierda que padecemos constantemente no ha evolucionado, al contrario, se ha aberronchado de forma evidente.
Cuando está en el gobierno, cosa que no desean perder ni en broma, se dedica a inventar gastos, a desempolvar todo lo negro de nuestra historia, coloca a todos los suyos y da limosnas momentáneas con tal que después se acerquen a las urnas y dejen el voto.
Si, por el contrario, pasa a la oposición porque hasta los más asiduos a darles la mauyoría se ven defraudados y despiertan de su letargo, hacen todo lo posible por sacar a los liberados a las calles detrás de una pancarta, o aprovechan cualquier desgracia nacional, local o regional para manifestar su malestar por haber perdido el sillón.
Esta es la izquierda que no duraría ni un segundo y se la merendarían como al bizcocho famoso de la puerta del cole, si el partido de los peperos manejar mejor la comunicaciön y la forma de llegar a sus votantes y dejara la famosa manía de endiosamiento que le caracteriza cuando pisa la moqueta gubernamental.
La izquierda española debería aprender de la izquierda europea que le lleva varios cuerpos de adelanto en la carrera política.
Los tambores de guerra que han lanzado estos izquierdistas de Visa , moqueta y coche oficial se ven reflejados en los apuros económicos que ahora pasan porque no pueden mantener las nóminas del macropartido y tienen que vender algunas sedes y locales que mantenían por el apuntalamiento zapaterista que tenían.
De todas formas el partido pepero debería tener bien preparada su estrategia ya que cualquier terremoto, incendio o catástrofe natural incluso provocada por manos muy extrañas pero siempre coincidentes en época y momento, serán aprovechadas para la pancarta, la movilización y sacar a estos actores de pacotilla vociferando en contra de la "derecha cavernícola".
Estos bolcheviques de salón, caviar , operaciones de estética, divorcios astronómicos, negocios y chollos sin cuento y pagas suculentas, deben mirarse al especjo e ir pensando que ya quedan pocos ingenuos que les crean, aunque todavía cuentan con un buen número de ellos que le echarán la culpa del escape de agua o de gas de sus hogares al famoso partido popular, que es el lobo feroz de su cuento eterno.
3-abril-2012
Criticus