Un rayo en el Vaticano
El pasado 11 de febrero de 2013 cayó un rayo en la cúpula de la Basílica de San Pedro comi fuera un augurio de lo que sucedió momentos antes.
El Papa Benedicto XVI había renunciado a la silla de Pedro.
Este es el verdadero tsunami que se esperaba para finales del año 12 y que se quedó en una profecía maya de cambio de estilo, de mentalidad y de formas del ser humano y que , quizás con este anuncio vaticanista, se va a centrar en una reforma de la iglesia católica y de una lucha por mantener las creencias religiosas cristianas más en los orígenes que en toda la parafernalia que se dieron los que tomaron posesión de los poderes políticos , tanto políticos como religiosos, y los mezclaron todos en un totum revolutum muy interesado, mezclando las churras con las merinas y provocanla desafección del pueblo y de la juventud.
Como en los viejos tiemposla Iglesisa oficial se ve invadida por los prelados rojillos que desan manejar los hilos de las finanzas y de las calderas vaticanistas y no se paran en barras para lograr sus objetivos.
Benedicto se cansó de aguantar las dos facciones por el poder y les ha dicho buscar a alguien que mantenga la vara de San Pedro en su verdadero lugar.
Se trata ahora de observar loque dice Benedicto que no pierde ocasión para aquilatar el pensamiento ya que es un gran pensador y teólogo que casi a nadie a leído y todo el mundo dice cosas de él, como de todos los Papas, por su sonrisa, sus ademanes y su carisma, como si se tratara de artistas de cine.
Benedicto ya renunció al cardenalato cuando no se quiso desentrañar una trama inmoral en la iglesia y se iba hacia su país hasta que intervino el Papa Juan Pablo II.
Benedicto publicará la Encíclica que está escribiendo y el que dedique unos minutos a su lectora seguramente que sabrá desentrañar algunos misterios de su renuncia, cosa por otra cosa creemos fácil de ver.
La Iglesia católica tiene que recobrar el aliento de Cristo mezclarse con el pueblo, dejándose de politiqueos y riquezas.
Recordamos a Juan Pablo I cuando quiso repartir y repartir los inmensos bienes entre los necesitados.
Parece ser que esta música no le suena bien a ciertos prelados rojos que suelen hacer una opisición tremenda a los "pastores de bien".
Por éso se suele decir que " de los enemigos me sé defender, pero de los propios amigos de creencias o ideología" Dios nos libre".
Desgraciadamente Juan Pablo I murió a los pocos días de haber sido consagrado como el máximo mandadatario vaticano y universal del catolicismo.
A Benedicto le deseamos larga vida y que atine certeramente con lo que pretende hacer ahora y en el futuro porque metes como la suya no hay demasiadas en la actualidad.
Esperemos que el próximo Papa, al margen de las profecías,reconduzca el rebaño que se ha descarriado, pero comenzando por los pastores máximos los primeros.
19-febrero-2013
Criticus