Prestige o manipulación
Ciertas formaciones políticas tienen una habilidad especial para recuperar el poder por medios poco ortodoxos.
Las urnas si son suyas les parecen benditas y les saben a gloria pero si duran en la oposición más de dos legislaturas se ponen nerviosos y la calle la agitan de forma impecable.
Por eso siempre decimos que la mejor inversión de una nación es la enseñanza, la educación y la cultura. Un pueblo que tengta una formación adecuada no se deja manipular ni se deja arrullar por mentiras, ni cantos de sirena.
El caso Prestige, ya saben el petrolero que se hundió y originó una catástrofe ecológica en Galicia fue aprovechado el partido gobernante actual para desplegar la cohetería y mandar a las ONGs que se aprovechan de las subvenciones a recoger chapapote, con la colaboración de las televisiones, especialmente de una que dio las campanadas desde el lugar y así desprestigiar al ministro de turno, al gobierno que hizo las cosas correctamente y tomó las decisiones adecuadas en orden a alejar el petrolero y a indemnizar a los afectados.
Así lo demuestran las peticiones del fiscal en el juicio que se ciñe a pedir responsabilidades sólamente al capitán del barco que fue el que , al parecer presuntamente, hizo la maniobra equivocada o la dercisión mal tomada.
¿ Y quién resarce al gobierno que mandaba en aquella ocasión, de toda la presión , calumnias y mentiras que le echaron encima dese los voceros sociatas y sus amiguitos onegeistas?
Pues así todo. Tenemos un Gobierno sociata que se basa en memorias raras, revanchismo puro y duro, 11 M raros sin esclarecer, conversaciones con ETA, alianzas extrañás con gentes de velo, saría y yihad, compadreos con dictadores iberoamericanos y optras compañías de difícil signo.
Claro que así nos luce el pelo a nivel internacional en todos los campos.
Los hacedores de "ideas demagógicas y extrañas" con el fin de paliar el desprestigio ya no tienen en su fábrica material creíble y se deseperan de forma notable.
La chistera ha quedado vacía y el conejo ya no sale.
Suponemos que no salga un léon dando zarpazos a diestro y siniestro o el oso que nos abrace definitivamente y nos envíe a ese lugar al que no deseamos ir.
Pensaremos en que alguna vez pueda goberbarnos alguien con cerebro, además de jovialidad y simpatía.
10-junio-2010
Criticus