Lorca
Las catástrofes no son bienvenidas como es lógico por el ser humano pero sí constituyen por sí mismas un referente o termómetro de la disposición y preparación del pueblo y de la asministración por el modo de comportamiento ante hechos inevitables.
Lorca ha sufrido un embate tremendo de las entrañas de la Tierra y sus habitantes han sufrido las consecuencias en todos los sentidos.
Cuando hay inundaciones sucede lo mismo. Hay un despliegue notable de medios, algunos propagandísticos, pero no se atacan las condiciones y aspectos que contribuyen a aumentar las consecuencias poruqe ya se sabe que el hombre, ese semidiós que casi lo puede todo, sobre todo en la prensa y en los medios, y después se va por la patilla abajo, es un ser proclive a olvidar y sobre a todo a improvisar.
Actualmente los intereses económicos y los trapicheos pueden más que el raciocinio.
Habría que ver por tanto si las edificaciones de Lorca y de otras ciudades están de acuerdo con un plan no sólo sismológico si no también de situación respecto a las aguas que hubiere en el lugar con el objeto de aminorar las consecuencias de una catástrofe como la que se puede sobrevenir en cualquier lugar habitable, montaña, costa o llanura.
España es el país de las improvisaciones y del negocio redondo momentáneo, por éso nos clasifican entre los peores cumplidores de la UE y por eso tenemos los políticos más mentirosos.
Algún día , en el algún momento, cambiará el signo de la Historia y los españoles seguramente entraremos en las páginas de esa Historia más civilizada y en consonancia con nuestras tradiciones ancestrales y culturales.
Mientras tanto hay que pedir a la Admistración que aligere su herrumbre y se vuelque en Lorca, así como a esas ONGs que viven de la mamandurria para que se expliquen, aunque aquí como no hay viajes al extranjero seguramente que esos voluntarios brillarán por su ausencia.
En Lorca se necesita que se restablezca la normalidad en las viviendas, que se indemnice convenientemente a los perjudicados y que la solidaridad se manifieste, pero sobre todo que los políticos ejerzan de verdad y se dejen de mandangas.
15-mayo-2011
Criticus