La política y la mentira

Publicado en por Alva

Asociar la mentira con la política hoy es una forma común que dewcribe el comportamiento de una serie de sujetos que desean medrar a costa de lo que sea.

 

 No todos los que se dedican a la política son así, éso lo sabemos ciertamente.

 

 Pero sí que esta minoría desgraciadamente no puede con el numeroso grupo de atrabiliarios que han ocupado la gestión de nuestra Patria y que podíamos extender y universalizar a otros países, que es así, pero lo que nos importa es España .

 

Y aquí hay mucha tela que cortar.

 

Veamos en pocas líneas los síntomas del enfermo.

 

Nos llama la atención que el método que siguen todos ellos es luchar denodadamente por obtener el carnet del partido, después abrirse paso a codazos dentro de él sin importarles que el compañero quede reventado a su lado o que se lo lleven en angarillas por la difamación, la calumnia o el dolo.

 

 El quitate tú para ponerme yo está a la orden del día.

 

La corrupción salpica a todos los partidos, especialmente a los que tienen el poder y no se toman decisiones de reforma del sistema a fondo para erradicar todo estos defectos de la democracia.

 

 El poder es lo único que importa y la fábrica de producción política genera cada vez más sujetos que se enganchan en el sueldo oficial del escaño y sus prebendas.

 

Naturalmente que cuando acceden a la caja del dinero, unos para gastar todo lo que tiene y otros para ir reponiendo ,a costa del sufrido ciudadano que se lo da con sus impuestos, los dineros que faltan, exigiendo sacrificios a los de abajo,  mientras ellos siguen yendo en carroza y usando nuenos manteles y mejor pitanza, se olvidan todos de lo que han prometido en campaña electoral, cambian los papeles y sin el menor rubor nos llenan de mentiras y les crece la nariz de forma considerable.

 

La Moncloa debe tener un síndrome especial, debe ser un nido de fantasmas horrorosos porque secuestra a los presidentes y los debe abducir de forma espectacular.

 

Ciertamente que a todos los gobiernos se les da cien días de cortesía pero es que estanos en estos momentos en situación de naufragio, después de que el anterior capitán fuera relevado y casi echado por la borda, casi con motín, pero es que este barco hace aguas y se hunde.

 

Así que el capitan además de enderezar el rumbo y mantener firme el timón, debe explicar a la marinería las medidas  para que todo el mundo aguante su vela y no sólamente los de siempre.

 

¿El Sr. Tancredo parirá alguna explicación en estos días? El método gallego resulta algunas veces pero otras cuando las escaleras están carcomidas, puede arrastrar al abismo al Tancredo y a los que suben y bajan las escaleras y no saben si el Tancredo sube o bajo, cuestión irrelevante cuando todos ya nos hemos ido a hacer puñetas.

 

 5-enero-2012

Criticus

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Etiquetado en Sociopolítica

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