La foto monclovita
Trae cola y la seguirá haciendo, quizás estela.
Si el trabajador que está en la cola del paro y al que se le agota la subvención, no se da cuenta que le estafan con esta cama redonda del gobierno actual con los empresarios, la alfombra que no roja pero sí muy cara, carísima, que tuvieron todos entre las mesas de conferenciantes, el atril para dar el tostón que ofreció el ilustre gurú y la calma beatífica del PP a distancia reunido con las PYMES, sigue ofreciendo su voto a esta caterva de presumidos progres, hay que decir aquello de "párenme el tiovivo que me bajo".
En nuestra infancia pudimos ver sin problemas de prohibición del "gran hermano" varias películas de dibujos animados que ,contrariamente, a su ambiente infantil ofrecían ejemplos atinados de lo que no debía ser el comportamiento humano, y ahí la imaginación del lector puede poner títulos importantes aunque hay unio que le va como anillo al dedo.
Pues algo como en el cuento de las mil y una noches se está desarrolando en esta España de nuestro pecados y desventuras, interviniendo el sector bancario parea dar normas al visionario con el fin de cerrar el dogal alrededor de las clase media y la clase trabajadora que son los que portana todo el dinero que la corrupción se lleva por los bolsillos de algunos y no por las alcantarillas.
Todo un logro de estos banqueros y empresarios habituados a irse de su empresa con el riñón bien cubierto, tener su cuota de acciones y un excelente patrimonio, mientras que ellos envían a sus lacayos con el fin de expropiar las fincas de los ilusos propietarios que un día creyeron que el banco les daba una oportunidad con el préstamo del dinero en bienes de consumo a go gó.
La revolución francesa y otras menos nombradas se cocieron en un caldo de cultivo de opulencia de las clases altas, la indigencia de los menesterosos, la carencia de los intelectuales y el exterminio de una clase media incipiente, así como los coletazos de una aristocracia poco productiva y soberbia que siempre creyó recibir el mandato de la divinidad.
Si ésto lo trasladamos al momento actual, y con las debidas diferencias de interpretación, que una mente bien amueblada puede llegar a realizar, tenemos el mismo mejunje.
Nadie avizoraba el cambio en el Magreb, ni en Oriente Medio, ni el el cuerno de África, pero cuando las masas se mueven azuzadas por el hambre y además hay alguien que las conduce bajo cuerda todo puede moverse en un instante.
29-marzo-2011
Criticus