Decepción y preocupación
Puede calificarse así la vida española en la actualidad ante tanta noticia, debate y comunicado de un gobierno que está contra las cuerdas.
Cómo se puede pedir austeridad a la gente después de una bajada generalizada dde sueldos, congelación de pensiones , subida del IVA y de los carburantes y que los políticos se hayan subido una vez más sus sueldos astronómicos.
¿ Dónde está la pretendida austeridad de unos sujetos que han tomado posesión de sus sillones hace tiempo y que siguen incrementando el gasto y no acaban de suprimir los coches oficiales y los viajes?
¿ Por qué nohay elecciones generales?
¿ Por qué no hay reformas sustanciales y en profundida antes de esas elecciones?
¿ Por qué se permite a los nacionalistas los dislates que están cometiendo?
¿ Por qué las Comunidades Autonómicas son el cáncer económico de un país que se desangra y está perdiendo sus prestigio por una herida de muerte?
¿ Por qué el pueblo permanece dormido ante tanta felonía y mentira?
España ha emprendido un camino peligroso y de consecuencias imprevisibles sobre todo para las generaciones jóvenes que no desean oír hablar de política, que no se involucran en la organización social de su país; que no sienten su patria, que no saben dónde se encuentra el fiel de la balanza porque le han destruído los valores y además los jóvenes se dejan llevar por la corriente fácil del fin de semana, la juerga, los conciertos y la falta de responsabilidad para exigir que su porvenir tenga un horizonte seguro.
Nos podemos imaginar la que se prepararía con un gobierno del partido popular en el poder, los sindicatos y los líderes socialistas detrás de pancartas callejeras insultando y descalificando, diciendo " España se merece un gobierno que le mienta" y otras lindezas.
Como ellos tienen el poder todo el monte es orégano y se trata de descalificar siempre a la oposición colocándoles el sambenito de antipatriotas, legislando por decreto, ejerciendo el veto en el Parlamento y desempolvando la guerra cilvi, además de tergiversar la historia y provocar nuevamente los odios entre las personas.
No hemos alcanzado el grado democrático oportuno y las instituciones lo acusan de forma grave.
España necesita una reforma y una implicación clara y rotunda de los partidos democráticos. Claro que primero habría que enviar a casa o jubilar el clientelismo peronista que se ha incubado y enquistado en la partitocracia española.
Tarea difícil y ardua.
25-noviembre-2010
Marcus