Cuento regio de Navidad
Hemos comenzado todos un nuevo año y , como siempre, no sabemos lo que nos deparará, a pesar de los negros nubarrones que se ciernen sobre todo el mundo y , especialmente, sobre nuestro querido país.
Esta pasada noche tuvela inmensa fortuna de conocer a los Reyes Magos que departieron conmigo en el salón durante unos minutos en que se tomaron un buen refrigerio y un excelente café con el fin de reponer fuerzas para continuar su camino.
Estos Reyes tienen algo especial que se sintetiza en que rezuman humanidad por todos los poros y no son nada absolutistas.
Me contaron la siguiente historia que parece sacada de un mundo de fábulas.
Me dijeron que les gustaba España porque se les trataba muy bien a pasar de las últimas modas foráneas y extrañas que eran propugnadas por el papanatismo de ciertas elites que deseaban cambiar las voluntades de los españoles y cuyos adalides se encontraban timoneando el barco español que navegaba por aguas procelosas, en medio de turbonadas, tempestades y corrientes en extremos perniciosas y peligrosas.
El timonel, a su juicio, no tenïa ni idea de navegación y no sabía dónde estaba babor y estribor, el combustible se le estaba agotando, no pagaba bien a los empleados y sus subalternos comenzaban a murmurar con el fin de quitarle el caramelo del poder para ver si así no se iban a pique.
Los tripulantes en su locura comenzaron a distribuirse las tareas en distintos lugares del buque iniciando así un separatsismo y compartimentación de los problemas que no iban a dar los frutos que requería el momento de solidaridad.
El capitán; encerrado en su camamrote, había nombrado a un segundo que diera la cara para que acometiera las reforma pertinentes.
Pero este individuo, habituado a realizar de su capa un sayo, se saltaba a la torera todas las normas del tráfico marítimo y de la convivencia marinera.
Algunas veces la marinería intento el motín pero los enterradores de Montesquieu disponían de un nutrido grupo de palmeros que comunicaban lo que les interesaba y mantenían la personal entretenido entre achicar el agua que entraba en la nave por todos los lugares y rincones y pasar su vida delante de las pantallas orwelianas contemplando como se sacaban los ojos los "actores" de los platós, se descarnaban con sus enfrentamientos y se insultaban dando gritos y voces como si necesitan ir al otorrino.
En su deriva se encontraban con individuos amantes del autoritarismo y de los atentados a las libertades y que eran recibidos de buen grado en la cubierta del barco, hacían cortes de mangas a tripulaciones amigas y de su mismo credo occidental y despreciaban olímpicamente todo lo relacionado con la cultura universal y occidental.
Incluso llegaron a ensayar el abrazo de las tripulaciones chinas expertas en la piratería y en la conquista de territorios de modo poco ortodoxo.
Nada de todo ésto fue suficiente porque el mercante fue barrido por una tremenda hola como consecuencia de un tsunami asesino que dejó sólamente la parte central y algunos supervivientes disidentes del timonel.
Dicen las crónicas que aquellos naúfragos al llegar a tierra lo primero que hicieron fue proclamar su independencia de todo ser humano que practicara la mentira y la demagogia, el amiguismo y el nepotismo, proscribieron los partidos políticos y vivieron en comunidad sin problemas, volviendo a tener relaciones de vecindad estrecha y colaborativa sin mayores problemas porque las ambiciones y la especulación fueron desterradas de las prácticas habituales de convivencia.
Y así, Melchor agradeciéndome las atenciones, se despidió deseándome las mejores venturas.
Los demás hicieon lo mismo.
Les agradecí su conversación y les deseé lo mejor, además de recomendarles que tuvieran cuidado con los adalides de los antifumadores, las bandas de rumanos, lo stalibanes raqdicales, los maltratadores, los radares, las feministas, las ministras horteras y los políticos atrabiliarios, más los terroristas y independentistas con buzones especiales de recogida de divisas e impuestos, así como los sindicalistas que viven del presupuesto y las organizaciones no gubernamentales que se dedican a la "caridad" de forma un tanto especial y turística.
Lo comprendieron y me dijeron que no había cuidado poruqe estaban al corriente de todo y que antes de irse hacia Oriente dejarían una buena provisión de regalos y dinero en los comedores de Cáritas porque eran los únicos que staban haciendo una labor efectiva con los auténticamente necesitados.
Desde el estudio de mi vivienda ví cómo se alejaban y se perdían en el horizonte las luces de sus estrellas variopintas y de un colorido especial, mientras la nostalgia me invadía y la esperanza se abría paso de forma rabiosamente optimista al confiar en que alguna vez, en algún momento, este pueblo español, hoy dormido, llegaría a manifestarse de forma contundente exigiendo sus derechos tan vilmente atropellados.
6-enero-2011
Criticus