Pastoral acertada
El Arzopispo de Burgos, Monseñor Francisco Gil Hellín, ha manifestado en varias pastorales que dirige a sus feligreses en el tiempo de Cuaresma, la situación de nuestra sociedad, comenzando por la crítica eclesiástica y los remedios que se pueden tomar al respecto.
A continuación ofrecemos algunas consideraciones del Arzobispo, publicadas en Libertad Digital. com, por lo demás lúcidas y que dan el corazón mismo del problema que hoy vivimos en este país conducido por unos suicidas que lo llevan a la ruina y lo peor del caso es que aquelloos qeu van en el vehículo se encuentran dormidos.
«Una sociedad con varios millones de parados, que mata impune y sistemáticamente a sus hijos más inocentes, que administra la justicia según los colores políticos, que miente con descaro y desde las más altas instancias, que viola los pactos más sagrados, que fomenta el odio y el enfrentamiento entre sus miembros, que impide el ejercicio libre de la religión, que destruye la inocencia de los niños desde su más tierna edad, que azuza las pasiones de los jóvenes, que niega que haya acciones buenas y malas con independencia de tiempo y circunstancias, que convierte la escuela en un instrumento ideológico y el poder político en trampolín para el enriquecimiento personal y el medro de los suyos, que se empeña en no tener hijos, en una palabra, una sociedad cuarteada en sus estructuras básicas y removida en sus cimientos éticos es una sociedad decadente y enferma de extrema gravedad.» Así empezaba la pastoral del obispo, bajo el título Una sociedad enferma.
: «Parte de los mismos eclesiásticos no están a la altura de su misión», afirma.
Dice además que esta sociedad que está enferma no debe ser mirada con desinterés,despreio u odio y que como la enfermedad es grave no valen las cataplasmas y sí una profuinda regeneración ética. Hay que cambiar a las personas.
Continúa expresando sus opininiones y dice que «lo que ahora necesitamos en España con absoluta urgencia es volver a Dios»: «Reconocernos pecadores, acudir al perdón y reiniciar el camino del bien y de la verdad». «Ciudadanos, cristianos, eclesiásticos".
En realidad no se puede añadir nada más a una preocupación general que cada vez se está extendiendo por las personas que piensan y que se preocupan yaman a su país.
Hechos recientes que han sucedido y que denuncian la forma de actuar de nuestros gobernantes, las manifestaciones de algunos grupúsculos que apoyan siempre las ideas pseudoprogres y de todos los que viven de las subvenciones generosamente ofrecidas por los que tienen la llave de las arcas de todos, más los espectáculos lamentables de ciertas televisiones que están esparciendo la basura emocional, avalan las palabras del arzobispo y la necesidad de un cambio de rumbo y un timonel más recio y competente.
1-marzo-2010
Criticus