Nuevos escépticos
El lector y espectador, así como el escuchante, asiste atónito al circo mediático que todos los días ofrecen las emisoras de radio,televisión y prensa en general.
Cualquier tertulia de tipo político o social está hábilmente dirigida según las encuestas y la personalidad característica de la empresa mediática.
Desde luego que los profesionales no salen bien parados.
Hay contertulios que llevados por esa educación que todavía atesoran escuchan a sus oponentes con paciencia franciscana y cuando ellos van a intervenir son interrumpidos sin rubor por los anteriores intervinientes.
El espectáculo es lamentable porque demuestran los vociferantes su alto nivel de decibelios y su vocabulario lleno de improperios y descalificaciones, además de palabras soeces en algunos casos.
Casi siempre, ya es casualidad, parte toda esta parafernalia de los que defienden las posturas gubernamenteles, aunque sean disparatadas y no hayan tenido demasiado éxito.
El gobierno zapaterista ha hecho sus deberes en la sombra y en público de forma contundente. Al final, todo el que discrepe tendrá que protegerse del aluvión de improperios que le caen por segundo de estos agradecidos periodistas: " fascista", " extrema derecha", "insolidario", etc.etc. Y eso que se iba a practicar el diálogo, el talante y no sé cuantas acciones más.
¿ Podemos criticar a los periodistas insultados?
Diríamos que sí porque con ese afán de "hacer caja" del momio mediático parece que están contentos de haberse conocido y entran en una dinámica del todo vale con los esperpénticos y vociferantes defensores del poder constituido.
Claro que el público no le va la zaga y aplaude a rabiar según le indique el director del espectáculo, mezclando sus filias y fobias con gritos y silbidos como si estuviéramos en yanquilandia.
Y así le luce el pelo a la oposición que de tan blanda que es ni se la nota. Cuándo se darán cuenta que tienen que dar la cara y ser hábiles para que no se la rompan. ¿Llegaremos a pensar que ellos también tienen algo que ocultar?
En un momento tan especial en que las instituciones son ocupadas por personajes verdaderamente preocupantes, en que la democracia se está debilitando, la dministración del Estado hace aguas, hay escuchas telefónicas por doquier, no se cree a nadie del Gobierno que haga declaraciones porque la mentira está instalada en las salas de prensa, los sindicatos están en off y a gusto porque si no incrementarían las filas del paro un número importante de liberados, y claro, de sta forma, el número de escépticos aumenta cada día y puede llegar a sorprender.
Quizás formarán parte de la característica primordial del país en el futuro inmediato.
Y así hasta que lleguen los comicios de turno en que todos piden el voto incluso el de los escéticos.
¿ Será posible que no aprendamos los ciudadanos de una vez por todas a plantar cara a esta generación de advendizos de la gestión y la política?
2-septiembre-2009
Criticus