La política del bienestar
Los políticos tienen una única función que es la de gestionar los fondos públicos con el fin de facilitar la vida de los ciudadanos en aquellas cuestiones que son básicas como el trabajo, la vivienda, la sanidad, la cultura , la educación y la jubilación.
Todos sus trabajos y afanes deben tener esa meta que es la más noble para el ser humano desde los tiempos en que surgió la democracia griega.
Naturalmente que para alcanzar este propósito tan altruista debemos de contar con seres humanos preparados para la gestión pública que reúnan condiciones de honestidad a prueba de todo .
La historia está llena de ejemplos que pueden seguir las generaciones actuales.
Lamentablemente no podemos reseñar los mismos ejemplos de los líderes que las urnas de distintos países han cooptado al poder.
Tenemos líderes de todo tipo.
Los que se visten de rojo democrático y conculcan las constituciones , se incautan de los bienes privados, amenazan con violencia a los disidentes, provocan altercados en otros países y sostienen revoluciones con el dinero que obtienen de los pingües beneficios que ofrece el petróleo.
Hay dirigentes que se sirven de las creencias religiosas para mover a las masas mientras que ellos hacen grandes negocios con las materias primas de sus pobres países, predican la guerra santa y la intolerancia y se arman hasta los dientes para realizar la yihad.
También observamos con alarma cómo líderes europeos se bajan los pantalones ante todo aquello que les ofrezca una rentabilidad y ganancia inmediata aunque prediquen la intolerancia. Mientras tanto sus países van siendo invadidos por una serie de gentes extrañas que no sienten las tradiciones ni las costumbres y que sólo aportan depredación y violencia en la mayoría de los casos.
Somos testigos de la actuación vandálica de líderes africanos que se apoderan de las riquezas sin cuento que poseen sus países mientras que no tienen empacho en decretar una cacería étnica provocando los más bajos instintos del ser humano.
Por último disponemos de una gama de dandys que se apalancan en la poltrona del poder a la sombra de lindas señoritas de la farándula, o que ofrecen escándalos casi en directo aprovechando las propiedades de sus televisiones o que no tienen rubor en darnos lecciones democráticas siempre con la demagogia y la mentira por delante.
Preguntaríamos entonces. ¿ Está nuestro futuro seguro en esas manos? ¿ Nuestra atención educativa, sanitaria y de pensiones puede tener un futuro sólido?.
Sería interesante que todos nos preguntáramos esto y que actuáramos en consecuencia porque unos instantes de vacilación, de temor o de apatía nos pueden conducir a muchas horas de desolación y de problemas sin cuento.
Hay que utilizar las urnas con sentido práctico y elegir a los mejores siempre, porque esa es la auténtica política del bienestar ya que así podemos ofrecer a las futuras generaciones un país tranquilo , próspero y pacífico.
28-julio-2009
Criticus