Despierta ciudadano
Algunas personas tienen lo que se merecen en su vida por la conducta que observan respecto a los demás y a su capacidad de entendimiento y diálogo.
También es cierto que la vanidad y la soberbia son el origen del declive de los seres humanos pero lo que es más grave es la destrucción de la sociedad y de la civilización.
Actualmente estamos inmersos en una vorágine que acentúa el declive de nuestra forma de pensar y de nuestras bases ideológicas.
Aquí, en España, creo que se está cociendo algo tan importante como la liquidación de la herencia y legado de nuestros antepasados.
Todo el mundo me entiende creo yo a qué legado me refiero.
¿Y por qué esta afirmación tan rotunda?
Examinemos el desarrollo del llamado “debate del estado de la nación”.
En el foro más sagrado de nuestro país, eso debería ser para los que creemos en la democracia, se han tratado temas puramente económicos cuando se está conculcando en todo el ámbito nacional aspectos que tienen consecuencias en el modo y sistema políticos de consideración del Estado y de los valores y las convicciones de una inmensa mayoría.
El Estado se desangra con un sistema autonómico que está originando 17 nacioncitas de perogrullo. No hay nada más que ver ahora cómo se pelean por el dinero de la financiación para la venta de coches.
Penoso es comprobar cómo disputan los gallos por el pastel económico.
El Tribunal Constitucional sigue debatiendo un Estatuto de Cataluña que conculca la Constitución Española.
Un Gobierno que anuncia medidas abortistas y de otro género en momentos de elecciones europeas.
Unas elecciones europeas que no interesan a nadie porque el Gobierno ni siquiera se digna explicarnos para qué sirve tanto eurodiputado.
Un Gobierno en minoría que pacta con la chequera en la mano todas sus propuestas económicas que no funcionan y que están endeudando al Estado para varias generaciones.
Mientras tanto hay autonomías que trasgreden la Constitución, una Justicia que no funciona, un Gobierno que se queda en lo superficial, unos medios de comunicación que informan de un modo torticero y manipulado, unos partidos que sólo viven del presupuesto y de los pactos extraños para mantener sus cuotas de poder, unos sindicatos oficializados y una opinión pública adormecida en la náusea.
Y así hemos asistido a un debate del estado de la nación que debía haber ofrecido al jefe de la oposición una oportunidad para vencer por goleada y que un personaje sin fuste le ha ganado por casi k.o.
Nos suena todo esto a un tongo de tal tamaño que nos asustan las consecuencias para un país de mucha tradición gobernado por los más ineptos de toda su historia.
Mientras tanto la nave hispana se debate en un océano proceloso que puede naufragar porque hay muchos timoneles que no entienden de artes marineras, abrumados por las consecuencias de no haber desentrañado todavía las causas y los autores del atentado más brutal que sufrió el pueblo español: la matanza de los trenes en Madrid.
Hace años ,un gran programa de radio exponía las historias de criminales y concluía siempre con este mensaje: ¡ El criminal nunca gana!
Esperemos que la sangre de los inocentes de las explosiones de los trenes madrileños clame algo más que mentiras y pasteleos y descubra por qué se realizó aquella salvajada.
¡Quizás esté aquí el por qué de toda esta política absurda de los actuales dirigentes políticos!
En las próximas elecciones muchos diremos con nuestro voto aplicado adecuadamente: ¡Váyanse a sus casas políticos advenedizos y sin ideas!
19-mayo-2009
Criticus