Regenarición social
En nombre de la convivencia nuestros representantes políticos han alcanzado ya la cota de lo tolerable por parte de la ciudadanía como tanto les gusta denominar a los demagogos de turno.
La hucha del Estado, que es la caja de los ahorros producida por los excesivos impuestos que todos los gobiernos imponen a los ciudadanos, se está agotando.
Más de cuatro millones de personas están en paro en España.
Los medios de comunicación calculan las personas que van al paro cada minuto y cada segundo.
Todavía hay incautos que ven la sonrisa del presidente del Gobierno como el bálsamo milagroso y se cree todo lo que le dicen.
¿Nos dirán los Sindicatos a qué destinarán el suculento dinero que acaban de recibir en plena crisis?
¿No decían que la crisis iba a remontar en febrero, marzo, abril, en fin, cualquier día de éstos?
Tanta mentira ya tiene un límite y la capacidad el pueblo español está llegando a su fin.
Algunos pensamos que con pocos gestores políticos el Estado iría mejor y los muchos que sobran se fueran a sus casas a producir o a emigrar que eso es lo que habrá que hacer dentro de poco.
Además los gastos de los ministros en sus comparecencias ( vean el ropero que tienen casi todos, especialmente las damas de la pasarela, y los viajes que se sacan de la manga para nada), aumentan sin cesar.
Los banqueros se permiten el lujo de obtener dinero de las arcas públicas por su mala gestión.
Las Autonomías o pequeñas naciones sin rumbo en una España desunida aumentan sin tino los funcionarios y empleados agradecidos al partido de turno en el poder.
Los Ayuntamientos hacen lo mismo.
La Diputaciones para qué decir.
Y además estas instituciones no pagan sus facturas cuando un particular si no pagan lo embargan ipso facto.
Tanto dislate va a tener una repercusión grave que pagaremos todos por supuesto ya que también tenemos nuestra parte de culpa al consentir que los más ineptos estén en la gestión administrativa y política.
Se necesita un gran pacto político de todos y este no llegará hasta que los más preparados gobiernen porque lo que está en juego es la reestructuración de la sociedad, del concepto de Estado y de nuestras actividades económicas.
Un país no puede depender de la especulación del suelo, de los turistas y de pagar patentes a los demás.
Si queremos una España moderna y con futuro debemos saber inventar, adelantarnos en la consecución de energías, ordenar nuestro territorio de forma racional y poseer un espíritu de unidad y colaboración entre todos los ciudadanos.
25-IV-2009
Criticus