Fábula de la credulidad
Hace mucho, mucho tiempo queridos niños había un lugar en la Tierra que se caracterizaba porque todas las gentes se ayudaban y departían unos con otros, eran camaradas , eran amigos.
Los niños oían a sus padres con verdadero mimo y fervor. Acudían a la clase que los ancianos les daban porque eran los que tenían más sabiduría y experiencia.
Cuando fueron adolescentes siguieron las normas establecidas y veneraron a sus padres, abuelos y familia, lucharon y trabajaron para ellos hasta que fundaron su propia familia.
Intervinieron en las tareas comunitarias y eligieron a los que les representaban de forma honesta para que el pueblo pudiera prosperar, cuidarse y mantener las viviendas y el lugar en que vivían de forma digna y honorable.
Un buen día apareció un hombre medianamente joven, con la sonrisa siempore en su rostro, de maneras tranquilas y afables. Nadie sabía de dónde había surgido.
Se fue al foro de la ciudad y allí expuso una serie de ideas que cautivaron a todos.
Él se hizo con los resortes del mando en aquella ciudad y nada ya fue como estaba establecido porque tampoco nada de lo que había prometido aquel joven maduro de sonrisa espectacular y fácil palabra para convencer, se había cumplido.
En muy poco tiempo surgieron problemas enormes. Las gentes en su mayoría no tuvieron trabajo poruqe habían dejado de cultivar el campo y cuidar a los animales con promesas mil sobre oro y otras ofertas imaginarias.
Las arcas de la ciudad se encontraron vacías y no se podía atender a las más mínimas necesidades de los ciudadanos.
Todo se debilitó y se deteriró hasta extremos insospechados.
Y lo más asombroso es que cada vez que aquel hombre hablaba a las gentes éstas le oían como si le debieran la vida o les fuera a resolver todos los problemas.
Mientras tanto los vecinos de las otras ciudades cercanas, alertados de la situación del "pueblo crédulo" se afanaron más y más en consolidar sus valores humanos y sus objetivos de eficiencia y de honestidad. No podían consentir que cualquier "flautista demagogo" les llevara la juventud y lo que habían conseguido con tanto esfuerzo.
Como esta fábula pretende ser interactiva proponemos lo siguiente:
a.- ¿ Sabéis cómo terminó todo?
b.- ¿En la actualidad estamos soportando a algún flautista demagogo?
c.- ¿Hay mucho especímenes de estas características en nuestra sociedad actual?
d.-¿ Cómo resolvería el problema esta ciudad crédula?
e.- ¿Será esto una premonición de que algo va a cambiar en nuestro hábitat maltratado por tanto depredador de dos piernas , por no decir otra cosa?
Moraleja:
" Si ves claro el futuro procura no dejarte engatusar por los cantos de sirena de aquellos que usan tu ingenuidad y credulidad para manipularte y conseguir quedarse ellos con los mandos de la nave y sus tesoros".
20-IV-2009
Alva