En un lugar de...
En un lugar de este mundo insólito ocurrió algo que no debe sorprendernos.
Las gentes se dejaban arrullar por los cantos de sirena y bienestar de sus gobernantes.
A estos caballeros de la Patria los ciudadanos les votaban y les daban su confianza por abrumadora mayoría.
Estos padres de la Patria se dedicaban a cambiar las Leyes, a confundir los poderes, a deteriorar la Justicia, adormecer el Legislativo y el Ejecutivo a encumbrar a los más ineptos gestores de su historia.
Todos sin excepción procuraban colocarse de perfil para ser simpáticos al poder constituido, colaboraban en el cambio de los comportamientos y celebraban el auge ficticio de la economía.
La corrupción y la administración general y particular se infiltraban de comportamientos más cerca de la metodología mafiosa que de una honradez acrisolada.
Los ciudadanos huían a las montañas y a las playas los fines de semana para vivir algo parecido a unos millonetis que debían a los créditos de los bancos sus viajes a Cancun y otros paraísos.
Los bancos se forraban, los constructores compraban equipos de fútbol y la jet set acudía a sus fiestas faraónicas.
Los periodistas del corazón se movían como pez en el agua aireando los trapitos de los divos de la pantalla y de la canción.
Las televisiones promocionaban espectáculos psicodeformantes de seres humanos encerrados en recintos plagados de cámaras de TV para que no se perdieran detalles los observadores jungnianos y freudianos.
El político de dirigía a la nación actuaba de telepredicador y hablaba hasta en sueños de su producto adulterado que llegaba a los ciudadanos totalmente adormecidos y desposeídos de su sentido crítico y racional.
Mientras que duró la recaudación de los negocios , el cuento se desarrolló en el mundo de la fantasía edulcorante.
Cuando llegaron las vacas flacas todo fue poco para recuperar el status de los más poderosos porque los de siempre sufrieron las consecuencias de su largo y profundo sueño: el paro y la pobreza.
En nombre del bien patrio se incautaron de los pocos ahorros que había en las arcas particulares con el fin de seguir derrochando y manteniendo a aquellos que vivían de la mamandurria pública.
La bancarrota del país fue evidente y el prestigio mundial cayó por los suelos en una recesión y depresión económica sin precedentes.
Recuerdo algo que contaba un ciudadano que sobrevolaba ese país de vez en cuando y que sentía un gran amor por él: “cada vez que veo desde las alturas mi tierra, veo un inmenso rebaño de borregos que pastan mansamente y sin que se den cuenta el ataque de las manadas de lobos que merodean constantemente a su alrededor”.
Dejamos al lector que en su imaginación identifique al país o países que responden a las características que describimos y que algunas más dejemos para próximos acontecimientos y comentarios.
29-enero-2009
Criticus